3 de agosto de 2012

DECLARACIONES DEL EX CABO VALDES EN 1977


GRABACION DE PEDRO ARANEDA
EXTRACTOS IMPORTANTES

A continuación transcribimos la grabación realizada por el profesor Pedro Araneda, a sólo horas de los acontecimientos ocurridos en Pampa de LLuscuma.


Hacemos notar que este profesor trabajaba en la localidad de Putre y era corresponsal del periódico “La Estrella de Arica” en aquellos años. La grabación es difícil de entender en ciertos momentos pues hablan todos los conscriptos atropelladamente y sin mucho orden. Situación comprensible dado que la grabación esta realizada bajo un estado emocional alterado de los soldados, muchas veces se aprecian repeticiones de hechos, confusas palabras y detalles.


El testigo de todo esto, el profesor Araneda, era una persona de respeto y que gozaba de toda la credibilidad social. Según se aprecia en la grabación hay un militar o un carabinero presente, ¿El funcionario de apellido Flores? se supone estaban en Putre por casualidad aquel día o era la autoridad del pueblo uniformada. También se hace notar la presencia de un soldado de apellido Roca, quien grabó también en el momento. Lo grabado tiene una duración aproximada de 180 minutos.


“La luz nos estuvo jodiendo toda la noche… Nadie sabía de qué se trataba…”, con ese expresivo comentario se inica la grabación. Las voces se notan ansiosas. Las palabras de atropellan y salen rápidas.


P. Araneda: ¿Cómo a que hora vieron Uds., esa luz?


Soldado: Como diez para las cuatro… (25 de Abril pasado)


P. Araneda: Tú Rosales estabas de guardia y fuiste el primero que lo viste… ¿Qué vistes…? (La pregunta va dirigida al conscripto Pedro Rosales.)


Rosales: Yo vi primero una luz que venía bajando, luego otra, eran dos… Una bajo por este lado del cerro y la otra hacia el otro lado. Una de ellas por allí donde está esa mancha amarilla más o menos, donde están los cardos… allí arriba… arriba”


(Se confunden las voces de todos los miembros de la patrulla explicando el avistamiento)


P. Araneda: O sea estamos que esta parte de la pirca y la quebrada y los cerros quedan allá al laldo noreste de la pampa (comentan las confirmaciones)


C. Valdés: Nosotros cuando vimos esto nos agrupamos y nos colocamos en posición de combate, hombro con hombro y dijimos: Nadie se mueva… si nos pasa algo que nos pase a todos…”


P. Araneda: ¿después vieron desaparecer la luz ustedes?


Soldado: Yo estuve de guardia viéndola y no se fue… Solo cuando llegó el sol desapareció de la vista.


P. Araneda: ¿Ustedes hicieron un cálculo… que magnitud tenía la luz?


Soldados: Era redonda como una bola… medio ovalada, que aumentaba y disminuida… como qué avanzaba… como que nos fregaba (1)


P. Araneda: ¿Esta dotación cuantos hombres tenía?


C. Valdés: Siete hombres. Todos vimos lo mismo juntos. Yo entonces me perdí, según ellos… me llamaron, me buscaron, luego desaparecí y yo me desmaye, según dicen estuve con espasmos… yo no sé, no recuerdo nada.


P. Araneda: ¿Las luces estuvieron más o menos paralelas, una más arriba y la otra más abajo?


C. Valdés: No… la primera luz cuando Rosales me llamó se empezó a intensificar, y luego bajo suavemente a la loma, y la otra se bajo frente a nosotros así… como que nos llamará, como que nos quisiera intimidar, así…


P. Araneda: ¿El perímetro iluminaba la luz, alumbraba los sembrados, el pasto, los cerros?


C. Valdés: El cerro lo iluminaba y pudimos apreciar sus contornos y los sembrados. A pesar de que la noche estaba más oscura porque no había luna, incluso nos costaba mucho poder caminar en la oscuridad… Y cuando bajo una luz, la primera bajo por detrás del cerro y salía un fulgor tremendo, y la otra se mantuvo frente a nosotros aquí… Hubo un resplandor, un reflejo grande, como un incendio.


(Las palabras del cabo son acotadas a cada instante por el resto de los conscriptos integrantes de la patrulla)


P. Araneda: Ahora les voy a pedir que se identifiquen por grado y por nombre…


Cabo Segundo: Armando Valdés Garrido


Soldado conscripto: Julio Enrique Rosas Suárez


Soldado conscripto: Germán Riquelme Vallé


Soldado conscripto: Juan Rojas Rivera


Soldado conscripto: Pedro Rosales Arancibia


Soldado conscripto: Humberto Rojas Bell


Soldado conscripto: Raúl Salinas


La grabación termina en una se sus partes aquí, para luego continuar en el instante en que los ocho protagonistas (2) de ese fenómeno se refieren a la reaparición del cabo Valdés bajo extrañas circunstancias.


Varias Voces: Entonces apareció mi cabo, se reía…empezó a reírse y decía…”Ustedes nunca sabrán quines somos ni de donde venimos… y volveremos acá de nuevo…”


P. Araneda: ¿Y hablaba el cabo con la voz normal?


Voces: Claro… la voz que tenía siempre él… pero un poco más apresurada… alterada… Y cuando perdió el conocimiento y volvió a reincorporarse, nos miraba como así como que, no nos conociera y daba vueltas la cabeza para atrás y decía ¡La luz…la luz…¡


Otro soldado: Después perdió el conocimiento y volvió a despertar y hablar nuevamente… nosotros lo arropábamos y ahí decía: “Suéltenme… suéltenme y forcejeaba…”


Otro soldado: Y lo que más miraba era la luz…la miraba con los ojos muy abiertos…


P. Araneda: ¿Cuánto rato se perdió el cabo?


Varias voces se atropellan: El cabo estuvo perdido unos quince minutos… nos acercamos al final de la pirca… lo llamamos… primero salimos cuatro a buscarlo y luego salimos los otros tres…


Otra voz: De ahí caminamos algo… gritábamos, lo llamábamos por el nombre… y la luz ahí estaba…


Otro soldado: y no le sentimos ni las pisadas cuando llegó… cuando una persona llega se siente en la quietud de la noche… (3)


P. Araneda: ¿Cuánto rato estuvo así en ese trance…?


Soldados: Estuvo como diez minutos en que reaccionaba, nos conocía a algunos y de repente se desmayaba… despertaba y nos desconocía… después se quedó tranquilo rápidamente (4)


P. Araneda: ¿Tú Valdés no te acuerdas por que quisistes separarte de tus hombres unos metros y acercarte a mirar…?


C. Valdés: Lo único que puedo decir es que algo me llamaba la atención… que algo me atraía… Era como una comunicación interna con la luz, incluso sentía, cuando al comienzo nos juntamos y nos pusimos en guardia todos agrupados… No sé si decir que sentía algo realmente maravilloso o algo espantoso… Era algo extraordinario y yo te digo que somos siete mentes… ocho mentes… (5)
Esta bien que una persona hubiera sufrido una alucinación… una aparición… ¿Pero que siete digan lo mismo? Lo que yo no recuerdo es lo que pasó, sólo sé lo que ellos me dicen…
Lo que si me acuerdo es que cuando recien vimos la luz quisimos desplazarnos para buscar refugio, pero algo nos hacia quedarnos… Como que algo nos detenía a mirar la luz… Yo me acuerdo que no me alejé más de dos o tres metros de ustedes…
De ahí perdí yo la noción… Ellos dicen que yo desparecí como por arte de magia… De repente lo más asombroso es que yo aparecí por arte de magia. (6)


P. Araneda: ¿Te acuerdas de lo que chistes en ese lapso?


C. Valdés: No… lo único que me recuerdo… lo que aparece en mi mente es algo como cuando yo tengo sueño así y desaparezco en un pozo profundo… así… algo redondo, como un abismo así… de ahí mi cerebro esta vacío… no atina la mente a saber qué pasó…
Puedo decir que fue algo así como una advertencia… como queriendo decir que no es la primera vez que nos vamos a ver… o como que no me metiera en lo que no debía… No sé… No hubo palabras que me hayan dirigido… sí es que realmente existen esos seres… Incluso había paseando cerca de nosotros un “piño” de ovejas, y en vez de arrancar, como hacen cuando sienten algo extraño, se quedaron quietas… Se agruparon y en silencio absoluto… Más nos desconcertó… igual el perro que es la mascota, el “Huamachuco” que le llaman… también se quedó quieto junto a la pirca, cerca de la fogata… (7) No se escuchaba ningún ruido… Había un silencio sepulcral… Y yo invoqué a Dios y le dije a la luz… Vete… en nombre Dios te lo ordeno. Nosotros estábamos dispuestos en esos momentos a cualquier cosa… A morir juntos, pero nadie se separaba… Incluso, hicimos un juramento de permanecer juntos…


Varias voces: Antes que el cabo de perdiera, nos dijo que tapáramos el fuego con una manta…


C. Valdés: Claro, era como si el fuego les llamara la atención, igual que a un niño curioso que el fuego le llama la atención…. como que “ellos” sintieran que el fuego les llama la atención…


Soldado: Después mi cabo nos ordenó que sacáramos las mantas.. y lo vi que se alejó al extremo de la pirca. Yo creí que iba hacer alguna necesidad física, pero cuando pasaron cinco minutos, más o menos y no venía, lo fuimos a buscar y había desaparecido…
Me acuerdo cuando reapareció nos gritó: ¡Muchachos! Fue como un grito como pidiéndonos auxilio…


C. Valdés: Claro… ustedes insistieron como que yo llamaba “del más allá”… como que trataba de escapar de algo….


Conscripto: Y cuando mi cabo nos hablo al regresar, nos dijo: “Muchachos…” su voz era extraña… Ahí se empezó a caer desmayado y yo lo alcancé a levantar. Y luego volvió en sí y se aferraba a nosotros… Era como si esa falsa estrella que estaba allí se lo quisiera llevar… Miraba fijo a la luz.


Otro conscripto: En ese momento lo único que hacíamos era mirar la luz. Era como un imán… como un magnetismo que nos atraía la vista… la luz de repente crecía y nos obligaba a retroceder.


Varios conscriptos: Y cuando perdía el conocimiento lo acostábamos y mi cabo se reía fuerte y luego se calmaba… también llamaba a su familia, les pedía auxilio, les decía que se lo llevaban.


P. Araneda: ¿Tú recuerdas que llegastes junto a ellos…?


C. Valdés: No… no recuerdo nada más que cuando desperté… a las 4,30 de la mañana…


Conscripto: Cuando estaba como en ese trance, nosotros lo tomábamos así y nos decía: “Déjenme… déjenme ir… no me hagan nada…”


Otro Conscripto: Yo estaba con la “copta” (8) puesta en la cabeza para aguantar el frío… y a mi era a quien más me miraba… me miraba a cada rato y yo tenía los puros ojos a la vista y lo demás tapado con la “copta…”

Conscriptos: Y cuando nos decía que no le hiciéramos nada se tapaba los oídos, como para no escuchar nada…

Conscriptos de Guardias se incorporan a grabación (Pedro Rosales y Juan Reyes):


Nosotros estábamos viendo algo raro desde hacía rato… Era como estrellas que pasaban así por el cielo… Igual como una nave así le llaman, y dejaba una estela de luz desde aquí hacia allá.


P. Araneda: ¿Y eso fue temprano… como a que hora?

Los dos conscriptos: Fue como desde las diez y media y se repitió casi toda la noche hasta que se produjo la bajada de estas dos…


Conscripto: Cuando bajaron las dos luces, nosotros le tratamos de buscar explicación. Yo le dije mi cabo, a lo mejor es una estrella que está en el horizonte y se refleja en la tierra… pero era imposible pues la luz creció e iluminó el sector…


C. Valdés: Ahora… una cosa que me queda bien clara a mi… Cuando recién apareció la luz frente a nosotros y nos encontramos hombro con hombro en posición de combate… yo tenía claro que “éramos nosotros”… pero resulta una cosa. Yo apenas me separó y de mí se apoderó… como quien dice… cuando nuestras mentes estaban todas pensando en lo mismo y unidas, no nos pasaba nada, cómo que esa fuerza no podía hacerme nada…


P. Araneda: Junto con el vacío que tienes en tu mente, hay un lapso durante el cual el reloj se detuvo… ¡No es cierto?


C. Valdés: Se detuvo justamente a las 4,30 de la madrugada de hoy 25 de abril de 1977…


P. Araneda: Lo más extraño es que el reloj tiene fecha 30 en este momento y nadie lo ha manipulado ni nadie lo ha puesto a la hora….


Comentarios y reflexiones a fines de la grabación expuesta:


Hay que mencionar que esta transcripción fue realizada por los periodistas Luis aturana Carter y Luis Daroch enviados especiales de “La Estrella de Arica” al lugar de los acontecimientos. Podemos rescatar algunos detalles que se comentan por estos profesionales y que les llamó la atención en esos momentos y que dejaron reflejados en su transcripción que nosotros hemos tratado de presentarles en su integridad y textualmente.



Entre los hechos rescatables en este documento “único existente de los hechos en caliente y con todos los conscriptos presentes” Pedro Araneda deja su impresión sobre un hecho muy peculiar y del cual es testigo. Observa al Cabo Valdés con barba bastante crecida, lo cual en nuestra investigación propia, Raúl salinas, nos confirmó que fue él mismo quien le aportó todos los elementos para que su superior militar se rasurara en la noche de los hechos.


Pedro Araneda dejo en la grabación expuesto lo siguiente:


“Hay una cosa bien extraña también acá, mi cabo tiene la barba sumamente crecida y naturalmente él andaba afeitado… Es una cosa bien extraña… el crecimiento de la barba en esa forma en un lapso tan corto…”


Vocabulario explicativo y comentarios complementarios:


(1) Fregaba: Sinónimo popular equivalente a: Molestaba, distraía.


(2) Algunas fuentes de la época mencionan “ocho soldados” demostrando que de aquí salen las confusiones, desde el mismo origen del caso. Los nombres de Iván Robles Riera y un tal Juan Reyes son mencionados en otros diarios de la época. La fuente más cercana creemos es la aportada por el mismo cabo Valdés cuando se le pregunta a las pocas horas de quienes son los integrantes de la patrulla y su grado militar Su respuesta grabada y editada en este trabajo es la más cercana al tiempo de ocurrido los hechos y suponemos la más cercana a la verdad, es lo lógico.¿De dónde salieron los otros nombres? Incluso en la grabación misma, los periodistas mencionan “que se incorporan a la conversación grabada dos conscriptos” que emiten juicios, uno de ellos es Pedro Rosales Arancibia, y aparece el misterioso Juan Reyes, que en ningún momento menciona el cabo Valdés en su descripción grabada…¿Quién se equivoca?


¿Habrá sido confundido por Juan Rojas?


(3) Versión muy diferente a la aportada por el conscripto Raúl Salinas, quien dice que el Cabo Valdés apareció cayendo de la nada, desde el otro lado de la pirca, o desde arriba con todo su peso (consultar primera parte de este Monográfico)


(4) En ningún momento se menciona un golpe dado por un conscripto al Cabo Valdés en esos momentos para calmarlo. Otras versiones si ofrecen este detalle. ¿Omisión, confusión, donde esta la verdad?


(5) Nuevamente la confusión de siete u ocho personas, ahora expresada por el mismo Cabo Valdés


(6) En este comentario también el cabo Valdés no expresa con claridad si cayó de arriba de la pirca, del otro lado del muro, o venía caminando….


(7) No todos recuerdan al perro mascota “Huamachuco”. Raúl Salinas no lo recuerda para nada en conversaciónes posteriores.


(8) Copta: Capa o poncho de uso militar con resguardo para la cabeza, especial para campañas al aire libre y muy adecuadas para el frío de la zona.

Fuente:
La Tercera de la Hora
La Estrella de Arica
Archivos NOUFA Chile

Para complementar esta información: http://www.iiee.cl/m_valdes_1.html